En los caminos y zonas rurales de Sevilla y Yumbo, hoy comienza a florecer la esperanza gracias al programa Huellas Vallecaucanas, iniciativa de la Gobernación del Valle, que está llevando una transformación a comunidades campesinas que por años enfrentaron dificultades para sacar sus productos y que reconocen el impacto real de estas obras.
Ana Marcela Rodríguez, beneficiaria de este programa en la vereda La María, en Sevilla, señaló que, “esta vía antes era un caos total, había muchos tramos que estaban y eran muy complejos, sobre todos para la comunidad que no podía sacar los productos y ya ahora con el proyecto y de la placa huella ha habido un cambio total”.
Por su parte Karoll Potosí integrante del Consejo Comunitario la vereda Manga Vieja Yumbo destacó los beneficios de esta iniciativa para su comunidad. “Son inmensos. Primero, porque esto hace un impacto directamente dentro de la comunidad que vive en esta parte alta y segundo, se complementa con la planta del acueducto que abastece 150 familias del casco urbano de la vereda, mejorando las condiciones de la vida en la zona”.
Lo más valioso en el programa Huellas Vallecaucanas es el compromiso de su gente, que, con sus propias manos, esfuerzo y hasta recursos, también son protagonistas del cambio, construyendo un cambio de trayectos largos y peligrosos a rutas que facilitan el transporte, el comercio y el acceso a servicios esenciales.
“Son cerca de 27 mil metros que estamos interviniendo, tenemos un avance significativo en donde a todas y cada una de las comunidades ya ha llegado el equipo de la Secretaría de Infraestructura y ha hecho el ejercicio de concertación con las juntas de acción comunal. Hoy tenemos un buen número de cintas huellas ya completamente terminadas, lo cual denota que sí se pueden hacer experiencias exitosas, articuladas entre el gobierno y las juntas de acción comunal que coloca la mano de obra”, indicó Frank Ramírez, Secretario de Infraestructura del Valle del Cauca.
Ruben Dario Sánchez, de la vereda El Venado, en Sevilla, confirmó el buen estado en que quedó la vía. “Yo fui el celador de la obra y también estuve pendiente de cómo la iban haciendo, quedó con buen hierro, buen cemento, buen grosor de la vía y todo, para mi quedó muy bien y se hizo rápidamente”.
La transformación de estas vías gracias al programa Huellas Vallecaucanas, es un símbolo de dignidad y futuro, donde cada huella construida representa un paso firme hacia el desarrollo sostenible y una vida más justa en la ruralidad vallecaucana.
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